martes, 20 de noviembre de 2012

Reflexión ¿Quién se ha llevado mi Queso?



¿Quién se ha llevado mi queso?

Los protagonistas de esta nos muestran realidades de la vida cotidiana de muchas personas.
La mayoría de las personas nos “quedamos atascados” en algunos recuerdos y nos aferramos a las cosas, y no deseamos que estás llegasen a cambiar, llega el momento en que nos cegamos y no ponemos atención a las señales que nos dan; pero llega el instante en que cuando cambian nos negamos, nos confundimos, nos paralizamos y ahí nos quedamos atascados, frustrados y pensando ¿Por qué a mí?, en vez de apresurarme en buscar un nuevo queso.
En vez de tomar una actitud positiva, en alentarnos a nosotros mismos a realizar un cambio y enfocarme en buscar un nuevo objetivo, tomamos malas actitudes por miedo, este nos paraliza, no nos deja pensar, nos bloquea la mente y pensamos lo felices que éramos con ese queso, así que definitivamente nos cegamos a intentar cambiar. Pero en el momento en que el miedo nos paraliza, ese es el minuto de hacernos la pregunta ¿Qué haría si no tuviera miedo? Ahí es cuando debemos cambiar la actitud nuestra y de quienes nos rodean, coger nuestras zapatillas y emprender la carrera para dejar atrás el viejo queso y encontrar uno nuevo.
El queso lo podremos poner en cualquier lugar de nuestra vida, ya sea en la vida personal, en el trabajo, estudios, etc. Lo más importante e imprescindible es darnos cuenta de nuestros errores y que el miedo que sentimos no sirve para nada en nuestra vida y lo único que conseguimos con esto es paralizarnos y no reaccionar.
Tener una actitud positiva nos ayuda mucho en este proceso, deberíamos imaginarnos lo felices que somos con el cambio, no pensar que el cambio es algo malo y que viene a terminar con nuestras vidas, ya que es todo lo contrario, experimentar un cambio nos abre nuevos horizontes, nuevas ideas, nuevos pensamientos, cuando encontremos nuestro nuevo queso tan anhelado debemos ser cuidadosos, fijarnos en todo y cada uno de los detalles que se nos presente, pero siempre debemos estar preparados para cuando se nos presente un nuevo cambio.
Nuestra actitud debería cambiar, ser más flexibles, pensar mejor las cosas que deseamos, porque así podría ser mucho más fácil adaptarnos al cambio.
La frase que nos deberíamos hacer constantemente es ¿Qué harías si no tuvieras miedo? Sin miedo todo es más fácil, nos haríamos menos complicaciones y afrontaríamos los cambios de una manera diferente y no nos aferraríamos tanto a lo que se nos puede escapar.
 Los cambios son buenos, hay que adaptarse rápido y estar preparado para el nuevo cambio, vamos en busca de nuestro nuevo queso


No hay comentarios:

Publicar un comentario